La Armada australiana expone su enfoque para proteger infraestructura submarina crítica bajo la Estrategia Nacional de Defensa

La Armada australiana expone su enfoque para proteger infraestructura submarina crítica bajo la Estrategia Nacional de Defensa
Buque de apoyo en alta mar ADV Guidance en la Base de la Flota Este de Sídney, Australia, en noviembre de 2023. | Nick-D – CC BY 4.0

El 17 de junio, durante el Combined Naval Event 2026 realizado en el Reino Unido, el comodoro Michael Turner, Director General de Capacidades Marítimas Integradas de la Armada Real Australiana, expuso el enfoque de la RAN para proteger infraestructura submarina crítica en el marco de la Estrategia Nacional de Defensa de Australia. La presentación no constituyó una estrategia naval autónoma, sino una explicación de cómo la Armada australiana procura desarrollar capacidades de vigilancia, detección e intervención submarina para cumplir una de las prioridades establecidas en la planificación nacional de defensa.

La Estrategia Nacional de Defensa de Australia es un documento de planificación de mediano plazo, pensado para orientar la defensa en un horizonte de varios años. Lo presentado en esta edición identifica la protección de la infraestructura crítica submarina como una prioridad de capacidad. Esta infraestructura incluye cables de comunicaciones internacionales, responsables de aproximadamente el 98 % del tráfico de datos del país, así como instalaciones vinculadas a recursos energéticos en la plataforma continental.

La planificación incorpora la defensa de estos activos frente a amenazas deliberadas y accidentales, dentro del espectro de la denominada “zona gris”. La protección de la infraestructura submarina se posiciona como la tercera prioridad entre seis efectos estratégicos definidos por el instrumento.

La RAN evalúa e integra sistemas utilizados en exploración y operaciones en aguas profundas, priorizando plataformas disponibles para acelerar la generación de capacidades. Este enfoque incluye la integración de sistemas autónomos y robóticos, en línea con el pilar 2 del acuerdo AUKUS, orientado a sistemas marítimos no tripulados y guerra submarina.

Además, redefine su enfoque desde operaciones en aguas someras, tradicionalmente asociadas a la guerra de minas, hacia operaciones en aguas profundas, donde el entorno operativo presenta profundidades superiores a 3000 m en proximidad a la plataforma continental. Este cambio implica el desarrollo de capacidades de detección, clasificación e intervención en condiciones de alta presión, baja visibilidad y gran extensión geográfica. Las operaciones incluyen tareas de reconocimiento del lecho marino, inspección de infraestructura, establecimiento de patrones de actividad y eventual respuesta ante interferencias.

El comodoro Turner declaró en CNE 2026 que la amenaza a la infraestructura submarina se incrementa en el contexto de competencia estratégica, destacando la necesidad de actuar con rapidez en la adquisición de capacidades para contrarrestarla. También afirmó que la capacidad de sistemas autónomos constituye un elemento central en la generación de efectos operacionales en el dominio submarino.

Fuentes

Redacción del Manual de Informaciones. 18/06/2026