El 18 de junio, Ucrania ejecutó un ataque con Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) de largo alcance contra la ciudad de Moscú, Federación Rusa, alcanzando instalaciones de la refinería ubicada en el distrito de Kapotnya, en el sector sureste de la capital. El hecho se produjo en el marco de una serie de ataques cruzados entre ambos países, con empleo simultáneo de medios aéreos no tripulados y misiles contra infraestructura energética y urbana.
Ataque ucraniano con VANT impacta refinería en Moscú
El ataque afectó de Moscú, que ya había sido impactada días antes, y provocó incendios y columnas de humo visibles en el área industrial. De acuerdo con autoridades locales citadas, algunos VANT lograron penetrar las defensas aéreas de la capital rusa, mientras que otros fueron interceptados en distintos puntos del país.
El empleo de VANT por parte de Ucrania se inscribe en una campaña sostenida contra infraestructura energética rusa, orientada a degradar capacidades logísticas y de abastecimiento de combustibles. Paralelamente, Rusia lanzó misiles contra objetivos en Kiev y otras ciudades ucranianas, en un intercambio operativo que se mantiene activo en múltiples teatros urbanos y estratégicos.
Volodymyr Zelenskyy, presidente de Ucrania, justificó las acciones como respuesta a ataques rusos contra objetivos civiles e infraestructura histórica en territorio ucraniano, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania sostuvo que la población rusa estaba “experimentando las consecuencias de la guerra iniciada por Moscú”. Por su parte, autoridades rusas, a través de Interfax y portavoces del Kremlin, señalaron que estos ataques dificultan eventuales instancias de negociación directa entre ambas capitales.