El 27 de junio, fuerzas aéreas de la Federación de Rusia y de la República Popular China realizaron una patrulla aérea en el Mar de Japón, el Mar de China Oriental y el Pacífico occidental. La operación se desarrolló en espacio aéreo internacional, incluyendo el ingreso a las Zonas de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de Japón y Corea del Sur, lo que motivó el despliegue de interceptores por parte de ambos países.
Rusia y China ejecutan patrulla aérea combinada
Esta fue la undécima patrulla aérea entre Moscú y Pekín desde 2019 e involucró bombarderos H-6 y Tu-95, escoltados por cazas J-16, Su-30 y Su-35, con participación adicional de aeronaves de patrulla marítima Tu-142. Combina capacidades de bombardeo de largo alcance, escolta de superioridad aérea y vigilancia marítima. Durante el desarrollo de la operación, se registraron trayectorias que incluyeron el estrecho de Tsushima, el entorno de las islas Jeju, Okinawa y el arco Ryukyu, extendiéndose hasta el Pacífico al sur de Shikoku.
Dicha patrulla evidenció procedimientos de interoperabilidad en misiones de aviación de largo alcance, incluyendo coordinación de formaciones mixtas, escolta multinacional y reabastecimiento en vuelo, este último ejecutado por aeronaves cisterna chinas YU-20 en apoyo de cazas J-16. La duración estimada de la misión fue de seis horas, con perfiles de vuelo que incluyeron navegación en corredores aéreos próximos a archipiélagos estratégicos y cruces de múltiples ADIZ. No se reportaron violaciones de espacio aéreo soberano.
En respuesta, la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón activó aeronaves de su Comando de Defensa Aérea Occidental, mientras que la Fuerza Aérea de la República de Corea desplegó interceptores tras la entrada de las aeronaves en la KADIZ. El Ministerio de Defensa Nacional surcoreano presentó una protesta formal ante representantes militares de Rusia y China. Por su parte, ambos países señalaron que la actividad se enmarca en el plan anual de cooperación militar 2026 y no está dirigida contra terceros, mientras que Japón reiteró en su doctrina de defensa que estas operaciones constituyen factores de preocupación para su seguridad nacional.