El 2 de julio, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa ejecutaron un ataque aerobalístico de gran escala contra la ciudad de Kiev, Ucrania, mediante el lanzamiento de misiles de largo alcance y Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT), causando al menos 21 muertos, más de 90 heridos y daños en aproximadamente 130 estructuras urbanas. El ataque se produjo durante la madrugada y afectó distintos sectores de la capital, en el marco del conflicto armado iniciado en febrero de 2022.
Rusia ejecuta ataque sobre Kiev con misiles y VANT
El ataque consistió en el lanzamiento de 74 misiles y 496 VANT, según datos de la Fuerza Aérea ucraniana. De acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso, la operación tuvo como objetivos instalaciones militares, infraestructura energética y aeródromos. Autoridades ucranianas indicaron que parte de los impactos afectaron zonas residenciales y edificios civiles, incluyendo instalaciones científicas. En paralelo, Ucrania ejecutó ataques contra infraestructura energética en territorio ruso, incluyendo una refinería en la región de Nizhni Nóvgorod.
La operación se caracterizó por el empleo de un esquema de saturación multidominio, combinando vectores de ataque desde plataformas aéreas, terrestres y navales, junto con enjambres de VANT. Este tipo de acción busca degradar la capacidad de defensa aérea mediante la sobrecarga de sistemas de intercepción, particularmente en un contexto de limitaciones en la disponibilidad de misiles interceptores. Fuentes ucranianas señalaron una baja tasa de interceptación de misiles balísticos durante el ataque. Como medida preventiva, Polonia desplegó aeronaves de combate y Finlandia estableció restricciones temporales en su espacio aéreo oriental.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, declaró que la efectividad del ataque estuvo vinculada a demoras en la provisión de sistemas de defensa aérea por parte de aliados internacionales. La Unión Europea, a través de su representación diplomática, informó daños en instalaciones utilizadas por personal diplomático. Funcionarios europeos anunciaron la evaluación de nuevas sanciones contra entidades vinculadas al complejo militar-industrial ruso. El Kremlin comunicó que las operaciones forman parte de una intensificación de la presión militar para alcanzar los objetivos estratégicos en el teatro de operaciones.