El 11 de septiembre, el ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, confirmó que el Gobierno incluirá a los submarinos de propulsión nuclear entre las alternativas que serán evaluadas durante la revisión de los principales documentos de seguridad y defensa del país. Koizumi afirmó que Tokio analizará las capacidades necesarias para reforzar su disuasión y respuesta “sin excluir ninguna opción”, y precisó expresamente que esto comprende a la propulsión nuclear.
Japón abre la puerta a submarinos de propulsión nuclear
La fuerza submarina japonesa actualmente está basada en unidades diésel-eléctricas como la clase Taigei. Koizumi señaló que los submarinos nucleares pueden permanecer sumergidos durante períodos considerablemente mayores, mantener operaciones prolongadas y desarrollar velocidades superiores a las unidades convencionales. Estas características ampliarían especialmente su capacidad para desplazarse y permanecer en áreas alejadas del archipiélago durante misiones de larga duración. El ministro reconoció, al mismo tiempo, mayores costos, necesidad de cascos de mayor tamaño, infraestructura especializada para mantener los reactores y requerimientos adicionales de personal técnico.
La posibilidad no surge de manera aislada. En septiembre de 2025, un panel de expertos del Ministerio de Defensa recomendó estudiar submarinos equipados con sistemas de lanzamiento vertical y desarrollar tecnologías de propulsión de próxima generación. Un mes después, Koizumi vinculó públicamente esos futuros submarinos con el fortalecimiento de las capacidades de ataque a distancia de Japón y afirmó que no debían excluirse alternativas de propulsión.
El debate también se produce mientras Japón observa cambios en las capacidades submarinas del Indo-Pacífico. En noviembre de 2025, Koizumi trató con Estados Unidos la autorización estadounidense para que Corea del Sur avanzara en submarinos de propulsión nuclear, en el marco de conversaciones sobre la evolución del entorno estratégico regional. La adopción de esta tecnología por Japón exigiría, no obstante, crear una infraestructura de propulsión nuclear naval que actualmente no posee y resolver cuestiones técnicas, presupuestarias y políticas antes de iniciar cualquier programa.