El 8 de octubre de 2026, el Departamento de Defensa de Australia informó que el nanosatélite Buccaneer Main Mission, desarrollado por el Grupo de Ciencia y Tecnología de Defensa (DSTG), continúa realizando mediciones de alta frecuencia (HF) desde una órbita heliosincrónica situada a 590 kilómetros de altitud. El satélite, lanzado en marzo de 2025 mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX, tiene como misión recopilar información sobre la propagación de ondas de radio a través de la ionosfera, con el propósito de mejorar los modelos empleados en el desarrollo de sistemas militares de comunicaciones y radares de largo alcance.
Australia emplea un satélite para investigar la propagación de ondas de radio
La investigación está orientada al estudio de las condiciones ionosféricas que afectan la transmisión de señales de HF, utilizadas por las Fuerzas de Defensa australianas para establecer comunicaciones a grandes distancias y operar sistemas de radar que emplean la reflexión de ondas en la ionosfera. Los datos obtenidos permiten verificar modelos de propagación y contribuir al desarrollo de tecnologías de vigilancia y comunicaciones. El programa también contempla la formación de personal especializado en integración, operación y control de sistemas espaciales de desarrollo nacional.
El Buccaneer incorpora una antena desplegable de 3 metros, un sistema experimental de observación terrestre equipado con una lente líquida de enfoque variable y un brazo retráctil para obtener imágenes del propio satélite. Asimismo, dispone de un terminal láser destinado a ensayar comunicaciones ópticas de alta velocidad entre el espacio y estaciones terrestres. La misión es controlada desde las instalaciones del DSTG en Edinburgh, Australia Meridional, y constituye una plataforma de experimentación para tecnologías aplicables a futuros sistemas espaciales militares.
El científico Paul Alvino, responsable de ensamblaje, integración y ensayos del satélite, señaló que la información recopilada permite validar modelos de la ionosfera utilizados en el desarrollo de capacidades de Defensa. También indicó que el programa proporciona experiencia técnica para establecer requerimientos, seleccionar equipamiento y operar futuros sistemas espaciales. Según las estimaciones difundidas por el Departamento de Defensa, el satélite permanecerá en órbita aproximadamente ocho años más antes de reingresar en la atmósfera terrestre.