El 18 de agosto de 2025, Estados Unidos ordenó el desplazamiento de tres destructores hacia aguas del Caribe próximas a la costa venezolana, en una operación vinculada a esfuerzos de interdicción contra redes de narcotráfico. Las embarcaciones fueron identificadas como USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, todos pertenecientes a la clase Arleight Burke.
El aumento de presencia militar en el Caribe responde a una política del presidente Donald Trump. Washington busca emplear recursos militares en la lucha contra los carteles de droga que fueron clasificados como organizaciones terroristas internacionales. En febrero, el gobierno estadounidense incluyó en esa categoría al Tren de Aragua, organización delictiva de origen venezolano, y al Cartel de los Soles, vinculado a Nicolás Maduro.
Los destructores de la clase Arleigh Burke están equipados con el sistema de combate Aegis, capacidades antiaéreas, antibuque y antisubmarinas, y pueden embarcar equipos de interdicción marítima. El sistema Aegis está orientado a contrarrestar drones y misiles, esto gracias a los sensores AN/SPY-1, que permiten la detección, seguimiento y ataque a objetivos. Si bien requiere supervisión humana, una vez seleccionada la amenaza, el propio sistema es capaz de guiar los misiles hacia el objetivo.
El gobierno de Venezuela y organismos castrenses publicaron comunicados oficiales rechazando las acciones que atribuyen a Washington y anunciaron medidas diplomáticas y de vigilancia en zonas marítimas y fronterizas, conforme a procedimientos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Fuentes: defense.gov – lockheedmartin
