El 29 de diciembre, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el ataque a una instalación portuaria en la costa de un país que no identificó formalmente, la cual, según sus declaraciones, era utilizada para cargar embarcaciones con drogas con destino a territorio estadounidense. El anuncio fue realizado en Mar-a-Lago, Florida, durante una comparecencia ante la prensa en la que el mandatario se encontraba junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Trump habló de una “gran explosión” en la zona del muelle y sostuvo que tanto los barcos como el área de carga “ya no existen”.
De acuerdo con sus palabras, la instalación atacada funcionaba como un punto logístico desde el cual se preparaban y despachaban embarcaciones vinculadas al narcotráfico. El presidente enmarcó el hecho dentro de una intensificación de la campaña estadounidense contra lo que su administración considera redes de tráfico de drogas que operan en el Caribe y el norte de Sudamérica.
Trump no aclaró si la operación fue ejecutada por fuerzas militares regulares de Estados Unidos o por la Agencia Central de Inteligencia, ni brindó detalles sobre los medios empleados. Tampoco hubo confirmación oficial por parte del Pentágono, que remitió las consultas a la Casa Blanca, la cual no emitió una respuesta inmediata. A diferencia de ataques previos contra embarcaciones en aguas internacionales, que habían sido anunciados públicamente en redes oficiales, no se difundió información institucional sobre esta acción contra una instalación en tierra.
El mandatario ya había mencionado el ataque días antes durante una intervención telefónica en un programa radial, donde señaló que una “gran planta o instalación” utilizada como punto de salida de barcos con drogas había sido “eliminada”. En esa oportunidad tampoco aportó datos adicionales. Según recuentos de medios estadounidenses, desde septiembre se habrían producido decenas de ataques contra supuestas embarcaciones narcotraficantes, aunque esta sería la primera referencia pública a una acción directa contra infraestructura terrestre.
El gobierno venezolano no emitió de inmediato una reacción oficial a las declaraciones de Trump. No obstante, el presidente Nicolás Maduro ha sostenido en reiteradas ocasiones que “las operaciones militares estadounidenses en la región tendrían como objetivo final presionar para forzar su salida del poder”. Desde Washington, la administración Trump ha afirmado que se encuentra en un “conflicto armado” contra los cárteles de la droga y ha acompañado esta campaña con el despliegue de buques de guerra, el refuerzo de fuerzas en la región y la incautación de petroleros vinculados, según Estados Unidos, a actividades ilícitas.
Fuente: war.gov
Fecha: 2 de enero de 2026
Fotografía: El presidente Donald Trump en el Despacho Oval. (Fotografía oficial de la Casa Blanca)
