El 29 de diciembre, autoridades de la Federación Rusa informaron sobre un presunto intento de ataque contra una residencia presidencial ubicada en la región de Nóvgorod, que habría sido ejecutado mediante el empleo de vehículos aéreos no tripulados (VANT) de ataque. De acuerdo con declaraciones oficiales difundidas por el Kremlin, el hecho fue atribuido a Ucrania y caracterizado como “un acto terrorista orientado a interferir en un proceso de negociaciones en curso”.
Según el secretario de prensa del presidente ruso, Dmitri Peskov, el objetivo del ataque no habría sido únicamente el presidente Vladimir Putin, sino también el entonces presidente estadounidense Donald Trump, en el marco de contactos políticos que Moscú considera relevantes. Peskov sostuvo que la acción buscó “perturbar el proceso de negociación”.
En relación con la ejecución del presunto ataque, el ministro de Asuntos Exteriores ruso afirmó que durante la noche del 29 de diciembre se detectó el empleo de 91 vehículos aéreos no tripulados de ataque. De acuerdo con su versión, todos los VANT habrían sido interceptados y destruidos por los sistemas de defensa aérea rusos, sin que se registraran víctimas ni daños personales.
El exasesor de seguridad nacional de Estados Unidos sostuvo públicamente que la Unión Europea podría “haber tenido algún grado de implicación indirecta en el episodio”, afirmando que Ucrania actuaría siguiendo directrices europeas. Por su parte, el canciller ruso indicó que, a raíz de este hecho, la Federación Rusa reconsideraría su postura negociadora, al interpretar el accionar atribuido a Kiev como un giro hacia una política de “terrorismo de Estado”.
Fuente: tvzvezda.ru
Fecha: 30 de diciembre de 2025

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