El entre el 31 de agosto y 1 de septiembre se realizó la 25a Cumbre de la Organización de Cooperación en Shanghái (OCS), en la cual China recibió a más de veinte países de la región, entre ellos, Rusia, India y Pakistán. Este evento se empalmó con Desfile Militar del Día de la Victoria, en el que se conmemoró el 80.º Aniversario del fin de la II Guerra Mundial que se realizó el 3 de septiembre[1]. En total, fueron cuatro días en que Putin estuvo a sus anchas en su vecino de Oriente, y en los cuáles podría haber encontrado una solución a su exclusión de Occidente[2].
[1] Ver informaciones del 5 de septiembre en manualdeinformaciones.com
[2] No solamente se congelaron los activos rusos en la órbita occidental, sino que también pesa sobre Putin una orden de arresto internacional emitida por la Corte Penal Internacional.

Discurso del presidente de Rusia en la reunión de la OCS + (captura de pantalla de kremlin.ru)
Su estadía en China fue la contracara de lo vivido durante los quince días anteriores, desde su reunión con el presidente Donald Trump en Alaska. Sin comunicados concretos, se dejó trascender de que, si bien no hay un camino para la paz, por lo menos, se podrían negociar las bases para dar los primeros pasos. Luego de esa reunión, como muestra de presionar a Moscú, los líderes europeos dieron muestra de su determinación de sostener a Ucrania mediante un incremento del apoyo militar, y de manera extraoficial circuló la posibilidad de considerar incluso desplegar tropas en el terreno.
Entonces, puede que despierten algunas inquietudes en Occidente las imágenes, estratégicamente publicadas, que llegaron de las reuniones y celebraciones. Por ejemplo, la de Xi, Putin y Narendra Modi conversando durante la Convención, que despertó la ironía en Trump: “Parece que hemos perdido India y Rusia en favor de la China más oscura ¡Que tengan un largo y próspero futuro juntos!”[3]. escribió Trump en las redes sociales junto a una foto de los tres líderes juntos en la cumbre de Xi en China.
Esta fotografía fue acompañada de interpretaciones de que se proyecta “un nuevo orden mundial”; en conjunto, los países de la OCS representan el 40 % de la población mundial (3500 millones de personas) y aproximadamente un 25 % del PBI; China e India representan el 80 % de este bloque (y este es el dato clave para Putin). Las declaraciones de Xi durante la cumbre son elocuentes en este sentido: “El mundo ha entrado en un nuevo período de cambios tumultuosos y la gobernanza global ha llegado a una nueva encrucijada”, sugiriendo que es hora de tomar otro camino; uno en el que Rusia se encontraría más cómodo, y ya le produce beneficios: firmó con Pekín un acuerdo para construir el gasoducto Poder de Siberia 2, para exportar gas natural a China.
Su estadía en China fue la contracara de lo vivido durante los quince días anteriores, desde su reunión con el presidente Donald Trump en Alaska. Sin comunicados concretos, se dejó trascender de que, si bien no hay un camino para la paz, por lo menos, se podrían negociar las bases para dar los primeros pasos. Luego de esa reunión, como muestra de presionar a Moscú, los líderes europeos dieron muestra de su determinación de sostener a Ucrania mediante un incremento del apoyo militar, y de manera extraoficial circuló la posibilidad de considerar incluso desplegar tropas en el terreno.
Entonces, puede que despierten algunas inquietudes en Occidente las imágenes, estratégicamente publicadas, que llegaron de las reuniones y celebraciones. Por ejemplo, la de Xi, Putin y Narendra Modi conversando durante la Convención, que despertó la ironía en Trump: “Parece que hemos perdido India y Rusia en favor de la China más oscura ¡Que tengan un largo y próspero futuro juntos!”[3]. escribió Trump en las redes sociales junto a una foto de los tres líderes juntos en la cumbre de Xi en China.
Esta fotografía fue acompañada de interpretaciones de que se proyecta “un nuevo orden mundial”; en conjunto, los países de la OCS representan el 40 % de la población mundial (3500 millones de personas) y aproximadamente un 25 % del PBI; China e India representan el 80 % de este bloque (y este es el dato clave para Putin). Las declaraciones de Xi durante la cumbre son elocuentes en este sentido: “El mundo ha entrado en un nuevo período de cambios tumultuosos y la gobernanza global ha llegado a una nueva encrucijada”, sugiriendo que es hora de tomar otro camino; uno en el que Rusia se encontraría más cómodo, y ya le produce beneficios: firmó con Pekín un acuerdo para construir el gasoducto Poder de Siberia 2, para exportar gas natural a China.
[3] Traducción propia.

Publicación en X del primer ministro Modi en su encuentro con Putin durante la OCS el 1 de septiembre, con el comentario: “¡siempre es un placer saludar al presidente Putin”; la oficina de prensa de Modi informó que el 30 de agosto mantuvo una charla telefónica con el presidente de Ucrania Zelenski.
Los europeos terminaron de comprender que Putin va a actuar por la presión, y no por la razón[4]. Si luego de la reunión en Alaska los países de la OTAN y la UE creyeron que el asunto de Ucrania se encaminaba a su resolución, ahora deberán recalibrar sus estimaciones. Estas expectativas habían aumentado pocos días después de la reunión entre los líderes de la OTAN y de la UE en la Casa Blanca. Los europeos habían pedido “garantías de seguridad” a Putin, lo que suponía un compromiso a largo plazo para dotar a Ucrania un sistema de defensa aérea integrado, el entrenamiento de sus fuerzas armadas bajo estándar OTAN, la protección frente a ciberataques y la integración en plataformas de inteligencia occidentales. El objetivo declarado era impedir que Moscú pudiera lanzar en el futuro una nueva “operación especial”[5]. Ante este pedido, Rusia mantuvo silencio de radio.
Al concluir su visita a China, Putin dio una conferencia de prensa en la que dio algunas pistas de sus pasos a seguir. Si bien no buscó mostrarse confrontativo con los EUA, y con el presidente Trump especialmente, dejó conocer su postura. Lo primero, es que considera (en comunión con lo hablado estos cuatro días) que todas las naciones están en igualdad de condiciones, y tienen el mismo derecho en un mundo multipolar: “un mundo unipolar es injusto […] Un mundo unipolar debe dejar de existir”.
[4] Ver Manual de Informaciones…
[5] Como denominó el Kremlin inicialmente su ingreso en Ucrania.

Conferencia de prensa de Putin en la Casa de Huéspedes del Estado Diaoyutai (captura de pantalla de kremlin.ru)
Incluso fue más allá en su imagen del orden internacional ideal: “Todos tienen los mismos derechos en este mundo multipolar. Sí, hay gigantes económicos como India o China. Nuestro país se encuentra entre las cuatro principales economías en paridad de poder adquisitivo. Pero eso no significa que alguien deba dominar la política o la seguridad mundial. Todos deben ser iguales”. Para concluir: que la nueva multipolaridad no debe replicar las antiguas jerarquías, ni crear nuevo “hegemones” (como se le dice a un estado hegemónico, que alcanza una posición predominante sobre otros, sea a nivel mundial o regional); resaltó que tanto el BRIC y a la OSC como espacios de relaciones internacionales equitativas.
Respecto a la situación en Ucrania, señaló que cada Estado tiene derecho a elegir su propio sistema de seguridad, “pero no a expensas de la seguridad de otros”, en referencia a las “garantías de seguridad” que demandan los países europeos respecto a la situación de Ucrania. Estas “garantías” contemplarían desde el despliegue de tropas militares occidentales en este país, un sistema de defensa integral (escudo antimisiles, defensa terrestre, ciberdefensa), hasta la incorporación a la UE o a la OTAN por parte de Ucrania. Sobre la presencia de militares de otros estados en Ucrania fue tajante: Rusia los considerará “objetivos legítimos”, sin importar que sean de combate o de seguridad.
Sin embargo, no dejó de mostrar una disposición a una salida negociada del conflicto, aunque aclaró que su acción no se interesa solo por los territorios, como por los derechos humanos de las poblaciones rusoparlantes, por su lengua materna, sus tradiciones y cultura. Por ello, reconoció que la administración de Turmp está escuchando los argumentos de Rusia, y que hubo algún entendimiento mutuo en algunos temas; aunque sin resultados es un primer paso. Reconoció que habló sobre la reunión que mantuvo con el mandatario norteamericano con otros participantes de la OCS.
Cerró el tema dejando “una invitación sobre la mesa” para que Trump visite Moscú para continuar las conversaciones; no descartó la participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aunque lo deslegitimó como interlocutor válido, al sostener que, si en Ucrania se levanta la ley marcial, Zelenski debería llamar inmediatamente a elecciones (también lo ve un camino sin salida, ya que en vigencia de la ley tampoco pueden celebrarse referéndums sobre asuntos territoriales). De todas formas, afirmó: “si Zelensky está listo, puede venir a Moscú y celebraremos la reunión”.
Esta visita de cuatro días a China le dio a Vladimir Putin una bocanada de oxígeno ante la asfixia que le busca imponer Occidente con las sanciones económicas y la proyección de un fortalecimiento militar en Ucrania. La integración económica con los países del Asia del este, especialmente con China, puede ser un buen sustituto de la relación que en otro tiempo tuvo con Europa. El gasoducto Nord Stream 2 que llegaría directo a Alemania, encontraría su reemplazo en el Power Siberia 2, cuya capacidad de 50 000 millones de m3 sería similar.
Esto le permitirá a Putin volver a bajar una “cortina de hierro” con Occidente en general, y con Europa en particular. Hasta se podría volver a cierto vocabulario de la Guerra Fría, pero en este caso sería: el bloque de occidente y el bloque de oriente, pero con grandes matices: el primero, es que el bloque de oriente no tendría un único polo; ya por las dudas Putin había aclarado: “Todos tienen iguales derechos en este mundo multipolar. Sí (afirmó), existen gigantes económicos como India o China, y Rusia está entre las cuatro economías principales en paridad de poder adquisitivo. Pero esto no significa que alguien deba dominar la política o la seguridad global. Todos deben ser iguales”.
En este Bloque del Asia del Este, tendrá una “tierra de nadie” en el oeste, con una frontera en tensión altamente militarizada, y hacia el oeste se irá graduando, y encontrará su límite en Japón, el otro extremo. China ya expresó su intención de revisar el orden mundial, el multilateralismo hegemónico de estados unidos. El otro gran actor del Indo-Pacífico, la India, se mantiene en un delicado equilibrio entre ambos bloques, es socio de los EUA en el Quad como contrapeso de China, pero mantiene estrechas relaciones con Rusia. India nutre su tradición de país no alineado y busca mantener su autonomía estratégica.
Este acercamiento en el este de Asia se hizo a espaldas de Occidente, luego del desfile militar, Trump declaró “Fue una ceremonia maravillosa. Creo que fue muy, muy impresionante. Pero entiendo por qué lo hicieron: esperaban que yo estuviera observando. Y yo observé”. Por lo pronto, esta integración económica regional llevaría a una pérdida de la eficacia de las medidas coercitivas de los países de la OTAN; con un Putin fortalecido, se alteran los términos de la mesa de negociación.
FUENTES: En.kremlin.ru; https://t.me/news_kremlin; Dw.com manualdeinformaciones.com; Geopolitika.ru