El 8 de octubre, el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, declaró que la OTAN dispone de capacidad militar para cerrar el golfo de Finlandia en cuestión de horas, en caso de producirse un ataque ruso contra un Estado miembro de la Alianza. Según el funcionario, esta medida permitiría interrumpir las comunicaciones marítimas rusas entre San Petersburgo y el mar Báltico, además de restringir el acceso naval al enclave de Kaliningrado.
Estonia advierte sobre la capacidad de la OTAN para aislar las rutas marítimas rusas
El golfo de Finlandia constituye una de las principales vías de comunicación marítima de Rusia con el Báltico, al conectar los puertos de San Petersburgo y Ust-Luga con el resto de las rutas comerciales y navales de la región. Su eventual cierre afectaría el movimiento de unidades de la Flota del Báltico, las exportaciones rusas de hidrocarburos y las conexiones marítimas entre el territorio continental ruso y Kaliningrado. Estonia y Finlandia ocupan las costas meridional y septentrional del golfo, respectivamente, y ambos países integran la OTAN.
Tsahkna vinculó esta posibilidad con una eventual activación del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, referido a la defensa colectiva frente a un ataque armado. El ministro sostuvo que la Alianza cuenta con planes de respuesta y fuerzas preparadas para actuar ante una agresión rusa. Sus declaraciones describen una capacidad y una hipótesis de respuesta militar, no una decisión adoptada para establecer un bloqueo naval.