El 9 de octubre, el Gobierno de Etiopía denunció ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una incursión de fuerzas eritreas en la región septentrional de Tigray y manifestó que ejercerá su derecho a la legítima defensa. Mediante una carta dirigida a los miembros del organismo, el ministro de Relaciones Exteriores etíope, Gedion Timothewos, afirmó que unidades militares de Eritrea, incluidos elementos mecanizados, habían avanzado hasta 60 kilómetros dentro del territorio nacional. La denuncia se produjo después de varios días de movimientos de tropas y enfrentamientos en localidades próximas a la frontera entre ambos países.
Etiopía denuncia una incursión militar de Eritrea en Tigray
Según el proyecto de seguimiento de conflictos ACLED, las fuerzas eritreas ingresaron a territorio etíope a través del paso fronterizo de Zelambesa y avanzaron hacia el sector de Adigrat e Idaga Hamus. Entre el 7 y el 8 de octubre se registraron ataques con vehículos aéreos no tripulados, atribuidos a las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía, contra columnas eritreas que transportaban personal, municiones y equipamiento militar. Los ataques se produjeron durante los movimientos de repliegue de las tropas eritreas, mientras las fuerzas gubernamentales etíopes continuaban recuperando localidades de Tigray.
Las operaciones se desarrollan en el contexto de los enfrentamientos iniciados el 23 de septiembre entre las fuerzas federales etíopes y una alianza de organizaciones armadas opositoras, que mantiene actividad en las regiones de Tigray, Amhara y Afar. Durante los últimos días, las fuerzas gubernamentales y sus aliados recuperaron posiciones en el norte del país, incluida la capital regional de Mekelle. La escalada también provocó la ruptura de relaciones diplomáticas entre Etiopía y Eritrea, países que combatieron entre 1998 y 2000 y posteriormente restablecieron relaciones mediante un acuerdo firmado en 2018.
Por su parte, el ministro de Información eritreo, Yemane Gebremeskel, rechazó las acusaciones etíopes y sostuvo que Addis Abeba desarrolla una política de agresión contra su país desde 2023, cuando el primer ministro Abiy Ahmed planteó la necesidad de recuperar un acceso soberano al mar Rojo. El funcionario eritreo acusó a Etiopía de utilizar los enfrentamientos actuales como justificación para ocupar el puerto de Assab. En respuesta, el Gobierno etíope calificó la presencia de tropas eritreas en su territorio como un acto de agresión y afirmó que constituye fundamento para ejercer su derecho a la legítima defensa.