Incursión de VANT en el flanco este

En el flanco este de la OTAN, el conjunto de países que comparten frontera con Rusia y su aliado Bielorrusia, la violación del espacio aéreo y el impacto en territorio polaco por parte de vehículos no tripulados de la Federación de Rusia, puso en alerta a la organización atlántica. Especialmente, al país directamente afectado, Polonia, que se encuentra en una situación de alerta permanente desde que se iniciara la guerra en Ucrania, en el 2022.

Polonia, junto con los países Bálticos, constituyen el primer escalón en el flanco este de la OTAN. Por su posición geoestratégica, estos estados serían el primer objetivo de Rusia en caso de que este país buscara proyectar su poder militar hacia Europa, si Rusia tuviera el propósito de recrear una nueva “cortina de hierro”, como lo hizo en el pasado la Unión Soviética. Solo que esta vez sería mediante el forzamiento de establecer estados neutrales de contención (estados tapón) entre Rusia y Occidente.

En este flanco se encuentra el “Corredor de Suwałki”, como se denomina a la línea fronteriza entre Polonia y Lituania de unos 65 km de largo, flanqueada por Rusia (desde el exclave territorial de Kaliningrado) y Bielorrusia. Estos dos últimos países están unidos mediante una vía férrea y una terrestre que atraviesa Lituania; al inicio de la guerra de Ucrania, las sanciones impuestas a Rusia limitaron los productos que este país podía transportar por estas, como ser acero, carbón, petróleo y sus derivados, y material de uso militar. Productos necesarios para el sostenimiento logístico de la Flota del Báltico con asiento en el puerto de Baltiysk, lo que obligó a Rusia a hacerlo por vía marítima desde San Petersburgo.

Este corredor es considerado un punto estratégico para la OTAN, ya que, si fuera cerrado por Rusia, los países bálticos quedarían aislados por la vía terrestre de sus aliados europeos. Por ello, la OTAN lo considera un punto de estrangulamiento (choquepoint), un punto geográfico estrecho cuya posesión o control proporciona ventaja desproporcionada porque concentra el tránsito obligado de fuerzas o recursos.

Los hechos

El 10 de septiembre a las 03:00 horas, el presidente de Polonia, Karol Nawrocki, en su calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, fue alertado de la detección de vehículos aéreos no tripulados que sobrevolaban el espacio aéreo polaco. Frente a la amenaza, dispuso el cierre preventivo de varios aeropuertos, incluido el Aeropuerto Internacional Chopin de Varsovia, lo que interrumpió temporalmente las operaciones aéreas en la capital.

Alemania mantiene desplegados dos sistemas de misiles Patriot en la zona de Rzeszów, en el sudeste de Polonia, con el objetivo de proteger el Aeropuerto de Jasionka, transformado en centro logístico del armamento occidental que se recibe, almacena y transfiere hacia Ucrania. Estos sistemas operan con radares AN/MPQ-65, y se encuentran en funcionamiento las 24 h del día. Estos radares poseen un alcance efectivo de 150–170 km contra aeronaves de gran porte (con un máximo teórico de 200 km), que se reduce a 100 km si se trata de VANT o misiles debido a su menor firma radar. Ello les permite cubrir en gran medida el cuadrante sudeste del espacio aéreo polaco, y alcanzar hasta la ciudad de Leópolis en Ucrania.

Según la revista alemana Der Spiegel, los radaristas alemanes observaron alrededor de veinte ecos en las pantallas de radar, los cuales fueron identificados como vehículos de bajo porte —presumiblemente VANT— con dirección a Polonia (en vez de llevar una travesía mayormente norte sur, lo hacían este-oeste). Una de estas aeronaves, llevaba rumbo a Rzeszów. Desde la posición de observación se transmitió inmediatamente la información al mando de la OTAN, que actualizó la carta de situación. Tras recibir el reporte, el comandante operacional de Polonia emitió la orden inmediata de derribo. En la respuesta participaron F-16 polacos y F-35 holandeses, que abatieron tres de dichas amenazas; ningún misil de la plataforma Patriot fue disparado. Se encontraron restos de las aeronaves rusas en territorio polaco; no se produjeron hechos materiales (excepto un leve daño a una vivienda), ni tampoco heridos o muertos.

¿Sin querer, preterintencional o intencional?

Una vez producido la violación del espacio aéreo y la respuesta por parte de la OTAN, el debate giró en torno a la intencionalidad del hecho. Se cuestionó si se trató de un error de cálculo o efecto colateral de las operaciones en Ucrania, si se buscó afectar ciertos puntos del territorio polaco, o si se trató de una maniobra intencional, más que para generar daño, para poner a prueba la reacción, tanto política como defensiva, de Polonia y de la OTAN.

Desde principios de año, Rusia lanzó 36.000 ataques con VANT sobre Ucrania (se presume que algunos tuvieron origen en Bielorrusia). En contadas ocasiones, se detectaron restos o caída de este tipo de aeronave en terceros países, inclusive en Polonia. Con respecto a este país, ya se habían producido incidentes aislados del espacio aéreo, tanto de aeronaves convencionales como de VATN, las más notorias, la del 8 de agosto, cuando una aeronave que no fue detectada por radar explotó a 100 km de la frontera con Ucrania.

Las posibles explicaciones de las desviaciones son, desvíos accidentales por interferencia electrónica. Sin embargo, estas contramedidas pueden ser salteadas mediante diversas técnicas, además de que los VANT Shaheds que utiliza Rusia son complejos de alterar. Por otro lado, algunos artefactos militares cuentan con un giroscopio que les permite conservar el rumbo hacia el objetivo de manera autónoma.

Estos motivos junto con la cantidad de aeronaves llevaron a Polonia a interpretar que se trató de una acción intencional —“una provocación a gran escala” según declaraciones de Donald Tusk— e invocar el artículo 4to de la OTAN para consultas urgentes. Este artículo permite que los países aliados se consulten “cuando, a juicio de cualquiera de ellos, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad” de un estado miembro esté amenazada.

En consonancia, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lo describió como un acto “absolutamente imprudente y peligroso” y reiteró que la Alianza defenderá “cada centímetro de territorio”. La condena fue acompañada por varios líderes de Europa. El presidente francés Emmanuel Macron calificó la violación del espacio aéreo como “simplemente inaceptable” y ofreció “plena solidaridad” a Polonia. Además, envió allí tres aeronaves de combate Rafale. A su vez, el primer ministro británico Keir Starmer declaró que fue un “ataque bárbaro” y una violación “sin precedentes” del espacio aéreo de la OTAN. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, advirtió que. con esta acción, “Rusia acepta irresponsablemente los riesgos de una escalada”. Por otro lado, añadió que “Lamentablemente, está claro que, incluso después de tres años, Moscú sigue sin estar dispuesta a negociar seriamente por la paz. Por el contrario, el Kremlin quiere someter a Ucrania por la fuerza. Debemos responder a esto con una respuesta clara, y así lo haremos”.

Desde el Kremlin no se dio una respuesta unánime ante las protestas de Europa. El mismo 10 de septiembre, el Ministerio de Defensa informó que los ataques tenían por objetivo Ucrania y que no se tenía interés en atacar Polonia. El 11, el portavoz del gobierno descartó las acusaciones polacas como “no nuevas” y dijo que Europa realiza “provocaciones diarias” contra Rusia. El 12, el representante en el Consejo de Seguridad de la ONU puso en duda la veracidad de los hechos: “Rusia no tiene objetivos militares en Polonia” y aclaró que ninguno de las aeronaves utilizadas excede los 700 km de alcance, por lo que era imposible que alcanzaran Polonia. También comunicó la intención de no confrontar con la OTAN. Por último, el Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que “los ataques no incluyeron objetivos en Polonia” y que estaban dispuestos a abrir un canal de consultas con el Ministerio de Defensa polaco.

La unánime postura europea fue matizada en un principio por Donald Trump, quien fue proclive a escuchar las razones rusas. En un principio se preguntó: “¿Qué es esto de Rusia violando el espacio aéreo de Polonia con drones? ¡Allá vamos!”, dijo el 10. El 12 matizó esta respuesta en una rueda de prensa, cuando dejó entrever que se podría haber tratado de un error. Esto provocó el rechazo del ministro Donald Tusk, según escribió en redes sociales: “Nosotros también deseamos que el ataque con drones contra Polonia hubiera sido un error. Pero no lo fue. Y lo sabemos”. Esa misma noche Trump habló con el presidente de Polonia, sin mencionar lo conversado o de medidas por tomar. El sábado 13, quien dio la última palabra de los EUA sobre la cuestión fue el Secretario de Estado, Marcos Rubio, cuando señaló que la incursión aérea fue inaceptable. Reconoció que los VANT fueron voluntariamente enviados por Rusia, para luego señalar: lo que no sabemos es si fueron voluntariamente enviados a Polonia.

Si se quiere, la postura europea quedó sellada el 11 de septiembre cuando el canciller Merz declaró en una conferencia de prensa conjunta con el consejero presidente de la Unión Europea Antonio Costa (el máximo representante de la UE en materia de política exterior y seguridad común): “Esta es una violación completamente inaceptable del espacio aéreo polaco. […] Esta acción totalmente imprudente del gobierno ruso forma parte de una larga cadena de provocaciones que hemos presenciado durante meses en la región del Mar Báltico y en el flanco este de la OTAN”; terminó condenando, con la mayor firmeza posible, “el comportamiento agresivo de Rusia”.

La acción común de la OTAN fue desplegar la operación Centinela del Este (Eastern Sentry), iniciada el 12 de septiembre de 2025. Esta tiene como objetivo reforzar la defensa aérea del flanco oriental tras las incursiones de drones rusos en Polonia. La operación contempla el despliegue de cazas aliados —incluidos F-35 neerlandeses, F-16 polacos, Rafale franceses y Typhoon británicos— junto con sistemas antiaéreos ya estacionados en la región, como los Patriot alemanes en Rzeszów. Eastern Sentry incluye patrullas aéreas continuas, integración de radares de alerta temprana y la coordinación de los centros de mando de la Alianza en Polonia, Rumania y los países bálticos.

Algunas consideraciones provisorias

Al momento, con la situación en desarrollo, solo podemos proponer algunas consideraciones provisorias. Por un lado, para el ministro de relaciones exteriores de Polonia, lo de Rusia fue una acción intencional para poner a prueba la reacción de la OTAN. Esta hipótesis esta refrendada con el hecho de que los VANT que cayeron en su país carecían de carga útil, eran meros señuelos: “Curiosamente, todos eran falsos, lo que me sugiere que Rusia intentó ponernos a prueba sin iniciar una guerra”.

También desestimó ciertas sugerencias de que Polonia no estaba preparada para la incursión, dado que algunos de los drones recorrieron cientos de kilómetros dentro del territorio polaco y que, según los informes, solo tres o cuatro de los 19 fueron derribados. Las críticas se centraron en la relación medios fines: una movilización millonaria para derribar aparatos económicos y, además, con baja eficiencia (menos del 25 %). Es cierto lo que declararon autoridades polacas, la vida humana no tiene precio. Sin embargo, en el largo plazo este tipo de combate económico asimétrico no es sostenible.

Las lecciones aprendidas en el conflicto de Ucrania y el uso intensivo de los VANT reflejadas en los papers académicos de las escuelas de guerra pareciera que aún no terminan de consolidarse en la planificación militar de la OTAN. Polonia careció de un sistema de defensa adecuado a este tipo específico de amenaza.

La postura rusa resulta lo suficientemente clara como para sacar una conclusión, muchas voces de segunda línea que intentan desentenderse del hecho. Si fue una prueba de las defensas de la OTAN, y las defensas no se mostraron del todo eficientes, la operación contra Polonia debiera suceder en el corto plazo (una o dos semanas). Si este fuera el caso, la OTAN rápidamente interpuso la operación Centinela del Este. En el largo plazo, de seis meses a un año considerando los ciclos de decisión, es de esperar que la OTAN movilice recursos adecuados a esta línea de defensa (las medidas anti-VANT).

La solución salomónica de los EUA se comprende en su objetivo de mantener una línea de diálogo abierta con el Kremlin; no puede negar el hecho, pero sí su intención. Como dice la frase hecha, toda crisis es una oportunidad. Esta situación le permite a los EUA mostrarse como “el policía bueno” dispuesto a negociar, frente a una Europa que demanda mayor compromiso y una postura más confrontativa. Esto hace eco con las declaraciones de Putin en China (ver Rusia se fortalece en Oriente – Manual de Informaciones).

Más allá del hecho táctico, no hay que perder el marco de negociación esbozado en Alaska. Este hecho, intencional o no, le indica a Europa que no es lo mismo negociar con los códigos de tiempos de paz que negociar el fin de una guerra. Europa encontró que EUA le brindó un tibio apoyo a la incursión de los drones. Podríamos considerar hasta donde este hecho no puso a prueba las defensas polacas, sino la relación entre los gobiernos de uno y otro lado del Atlántico. Hay algo en juego que supera: luego de todo el esfuerzo de guerra, Rusia considera que no puede irse con las manos vacías.

FUENTES: BBC; Reuters; AP; TASS